"La diferencia es lo que obliga a hablar, también obliga a la política, incluso al amor, también a pensar la paternidad como algo nunca acabo. Es decir, es la ley de la diferencia la que da la posibilidad de que algo nuevo nazca, si no las cosas tienden a fundirse, a repetirse idénticas.
El nombre del padre parece estar vacante. Quizás, por razones políticas, no tenga que llamarse más nombre del padre. Da igual, siempre se trató de un símbolo antes que de una anatomía. Pero otra cosa, es que algo como un nombre, es decir un lugar simbólico ya no tenga sentido, y que todo se vuelva literal. Es una extraña idea de progreso. Una que implica que la responsabilidad por el lugar en el mundo no tenga ningún sentido, y sea el cachorro individualista, la unidad mínima para el nuevo padre llamado neoliberalismo. Padre que no tiene nada de simbólico, sino que es tan real y feroz como quien se cree realmente un padre. O sea, un loco".
Constanza Michelson
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